Dos políticos de partidos muy cercanos oponen sus puntos de vista sobre una medida que, para los más modernos, marcaría un retroceso en materia de derechos civiles y revela una incipiente dictadura. Aún así, el toque de queda para los menores tiene muchos adeptos, incluso entre los padres de familia. ¿Es la solución o solo un chivo expiatorio?
Gina parody:
“Estamos estigmatizando a la juventud”
La congresista del Partido de la U considera que una medida que restrinja la movilidad de los menores es represiva e inútil, pues no ataca las causas reales de la delincuencia juvenil: “Se necesitan políticas serias que le permitan al niño desarrollarse como individuo y disfrutar la sociedad. Estas van desde tener rutas seguras para ir al colegio hasta escuelas donde puedan desarrollar sus habilidades (como las de música en Medellín e Ibagué, las de ballet en Cali o las de fútbol en Brasil). Se necesitan más bibliotecas, más museos abiertos, más sitios de recreación y más participación de los niños en las decisiones cotidianas”, sostiene Parody.
¿Una restricción de horario es la mejor forma de concientizar a los padres sobre las acciones de sus hijos?
No. El toque de queda sirve para encerrar a los niños más pobres en sus casas y hacinarlos. Es una concepción de ciudad y país contra los niños. Si las calles se han vuelto peligrosas, la obligación de los gobiernos es recuperarlas para que los menores puedan estar afuera.
¿Es esta una medida represiva, preventiva o educativa?
Es represiva. No podemos seguir planteando el tema de la seguridad al revés. Hoy en lugar de preguntarnos “¿por qué los niños y adolescentes delinquen?”, estamos asumiendo que todos los menores de edad que salen en la noche son delincuentes. Así lo que logramos es estigmatizar, en lugar de combatir los motivos principales que llevan a esta criminalidad. Los niños no delinquen porque les gusta, sino porque los adultos les hacen ver ahí una opción de vida. Este delito se llama “constreñimiento para delinquir agravado”, por tratarse de un menor, y adivine cuántos adultos hay investigados por este tema. Uno solo en el 2007 y ninguno para el primer semestre de este año. Entonces, ¿dónde está la justicia en estos casos? ¿La solución será encerrar a los menores, o tener una política social y económica comprometida con ellos?
Aunque muchos padres apoyen esta medida, ¿cree que se afectan los derechos de los menores?
Sí. A los padres que apoyan estas medidas les digo que, en lugar de pedir que los encierren, exijan al Estado que les brinden calles más seguras para sus hijos. El Estado no puede reemplazar la responsabilidad que tienen todos los padres de velar al interior de sus familias por lo que hacen sus hijos. ¿Por qué la Policía tiene que reemplazar a los padres? Creo que el termómetro con el que se mide una buena gestión en nuestras ciudades es el bienestar de los niños, porque si a ellos se les garantizan la vida, la libertad y la seguridad, implica que se le están garantizando a cualquier ser humano. El populismo punitivo puede ser taquillero, pero es muy dañino para las sociedades democráticas.
Jorge Enrique Vélez:
“Esto no es un toque de queda”
Este congresista de Cambio Radical acaba de radicar una ponencia que busca convertir en ley nacional la norma para que los menores de 16 años no circulen entre las 11:00 de la noche y las 5:00 de la mañana sin la compañía de un adulto, que debe simplemente portar un permiso escrito o un documento que soporte la relación familiar. Aunque apenas entrará a plenaria en la Comisión Primera, el legislador se muestra optimista: su experiencia como secretario de Gobierno de Medellín durante la administración de Luis Pérez demostró la eficacia de este tipo de medidas. Durante su gestión, las cifras de criminalidad que involucraban a menores bajaron un 35% y el consumo de drogas se neutralizó. Cuando Sergio Fajardo asumió la Alcaldía de la ciudad tumbó este decreto y ahora “los titulares son aterradores: la delincuencia ha aumentado de una forma impresionante”, afirma Vélez.
¿Qué lo motivó a radicar este proyecto de ley?
La Policía me ha dicho que los menores están implicados en todo tipo de violencia, que las cifras aumentaron en un 150% en Bogotá y Medellín durante los últimos años. Por ejemplo, en las chiquitecas se encuentra que hay consumo ilegal de drogas y alcohol, así como riñas y otros delitos. Esta sería una medida de protección a los menores; en cambio, un toque de queda implicaría que no pudieran ni salir. Lo que propongo es que sólo se restrinja a los menores de 16, que deben salir acompañados por un adulto.
¿De qué forma se puede reducir la violencia juvenil con esta medida?
Concientiza a los padres, como en el comercial de “¿sabe dónde están sus hijos en este momento?”. Lo que buscamos es sancionar a los adultos, no a los menores: no se trata de quitarles libertades sino de obligarlos a que salgan siempre con los papás. Así, de paso, se controla la prostitución infantil. Los familiares con los que he hablado apoyan la medida porque, con ella, les podemos decir a los menores que sí existe autoridad sobre ellos.
Muchos creen que esta es una ley represiva, ¿qué dice usted a las críticas?
No es una norma policiva, porque el menor va a una casa del ICBF donde firma un compromiso para respetar las normas. Después de las 11:00 de la noche un padre puede salir con sus hijos, no les decimos que no lo hagan. Son horas de peligrosidad en las que un niño no debe estar afuera solo. Este no es un toque de queda: que salgan las familias unidas es decisión de cada una.
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Daniel Páez Sánchez | Shock.com.co
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