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Dick El Demasiado, cumbia y peluquería

Underground| Noviembre 10 de 2008 - Por: Chucky García | Foto: Maria van Heeswijk
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Foto por: Maria van Heeswijk

Dick El Demasiado nació en Eindhoven en 1954, Vivió en París en 1968 y creó el Festival de Cumbias Experimentales en 1996. Tiene cinco discos con su propio sello disquero.

El Neil Armstrong de la Cumbia Lunática aterrizó en Bogotá para tomarse una residencia de un mes. Autoproclamado como un carnicero de barrio, este artista que filmó a Joy Division y rehusó a afeitarse como Santaolalla montará una peluquería, grabará una telenovela política y estrenará su nuevo disco. Entrevista Shock.

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Pumpi pumpi pumpi
Audio: 11/05/2008 - 07:26

Pumpi pumpi pumpi

En sus discos hay poco más que unos ritmos programados y algunas cadencias cumbiamberas en tono Casio. En el cuasi infantil hit “Pumpi pumpi pumpi” de su álbum debut “No nos dejamos afeitar” (Tomenota Records, 2002), Dick El Demasiado simplemente parece guiarse por la línea musical de alguna grabación de “Los Pitufos”, siendo su genialidad para congeniar cultura popular y distorsión artística lo que hace de esta canción un pequeño gran himno, digno de otros temas de su discografía: “Chancho es para salchicha”, “La hormiga de las malas noticias”, “Los Misioneros Realistas” y “Mickey Mouse se venga de su creador”.
        
Del discreto encanto de la anti burguesía artística de Dick El Demasiado se sabe en Argentina, España, Francia, Guatemala, Holanda y México, en donde además de llevar sus cuatro primeros álbumes realizó los tres primeros encuentros del Festival de Cumbias Experimentales Festicumex (el primero en Honduras en 1996, el segundo en Buenos Aires y el tercero hace un par de años en su natal Eindhoven, Holanda). Artista plástico, cantante, productor, escritor, realizador de televisión, cineasta y más que nada uno de los astronautas más célebres y queridos que ha tenido la llamada Cumbia Lunática, un género tipo verbena que también crearon otros artistas volados como Hygienica Gonzalez y el Padre Teresa y su Hostia Nuclear.

Colombia, cuna de la cumbia, el despeluque y los cráteres no ha sido ajena a la conquista lunar de Dick, conocido hasta en el New York Times como el “Gran Gallo Despertador de las Cumbias Lunáticas y Experimentales”. A finales de 2006 estuvo por primera vez en Bogotá y Medellín, pero su regreso en esta ocasión es menos fugaz: El Demasiado tomará una residencia de un mes a partir del 14 de noviembre en una nueva sala de exposiciones en la capital (La Residencia), en donde el artista (con la curaduría de la artista y fotógrafa colombiana María Isabel Rueda) montará una peluquería gratuita, grabará una telenovela política, presentará su quinto y nuevo disco (“Mi Tu”) y realizará el primer Festicumex Infantil Anti-Pochongo.

Hablamos con Dick El Demasiado al respecto.

Shock: En el contexto latinoamericano de la música, Dick El Demasiado y Señor Coconut son situados en un mismo renglón, ya que han vivido en la región y tocan música latina de un modo electrónico o experimental.

Dick El Demasiado: Nos conocemos, Coconut y yo. Y creo que nos reímos con cariño por lo que le ocurre a cada uno. Admiro su capacidad de estrategia. Él esta ahí, volando alto, yo más bien chanchito en el barro. ¡Cuidado!, él es alemán y yo holandés, que es como decir Boca Juniors y River Plate. Creo que los dos tenemos entradas muy diferentes al contexto latino. Yo entro porque he vivido esa vida. Mi niñez la pasé en Guatemala y Argentina, mis primeras lecturas fueron en castellano y, para citar un parámetro bien local viví -aunque del lado afluente- una decena de golpes de estado. Tengo muchos ingredientes para que en el peor de los casos sea un europeo malogrado. Y sí de algún lado es mi alma, es de Argentina. Musicalmente, Coconut es un productor quirúrgico y yo soy un carnicero de barrio.

¿Cómo fue la experiencia de pasar de un país a otro, usted ha vivido en Argentina, Francia, Guatemala, Holanda y Sudáfrica, entre otros? Lo clásico es que a las personas les toca mudarse por cuestiones familiares, pero luego, ¿qué pasó en su caso y qué tipo de música iba recogiendo por el camino?
Me mudaron y después me mudé. Los primeros veinte años tuve 20 diferentes camas, en diferentes barrios, diferentes lenguajes, culturas, amigos, etc. Eso te forma y te deforma y te proforma y te antiforma. Ni siquiera lo llamaría erosión. Es más bien como que “fui bondadosamente golpeado por la bota aleatoria de la humanidad”. Y es así que me crié, con marimbas de Guatemala, mariachis y charros de México, Jazz de Nueva Orleans, Atahualpa Yupanqui, música nigeriana y alguna que otra árabe, y todo al mismo tiempo. Me ensalzaron con tanta esquizofrenia que me hice veterano y logré darle a esos desplazamientos de contexto el carácter de placer y de aprendizaje.

La “latinoamericanidad” no sólo le sirve a las productoras de televisión mexicanas, colombianas y hasta gringas para venderle telenovelas a los foráneos y a los mismos latinos; sino que años atrás quedó en manos de artistas como Manú Chao y gente como Gustavo Santaolalla y sus siete enanitos: todos trabajan en una cómoda mina con muebles y toallas blancas que los sellos pagan mes a mes; sacando diamantes en bruto para luego venderlos al mundo y ponerle un Grammy más a su pedestal de productores.
A Manú Chao le doy un 7 y a Santaolalla con una escoba en las nalgas. Y además, tiene que quedarse este miércoles para hacer los deberes de la “clase de arte”. Supongamos que Manu Chao es un hábil con un buen corazón y siete acordes de guitarra... y pues está ahí, al filo de una navaja que no sabemos quien corta. ¿Será que es el muñeco Guevara-Marketing o es el sincero Bono-Bueno? Pero Santaolalla no es más que un conserje del Hotel California. Tiene las llaves de un chanchito de ahorro y lo llama producción. ¿Cómo que producción? ¡Más bien lobotomía! Ya construyó su Holiday Inn del Tango, y ahora a prepararse, compren pañales adultos que está inventando “el folclore electrónico”... Eso sí que va a ser original.

Ahora bien, también se puede decir todo lo contrario: Santaolalla, queda claro desde lejos, no significa nada por un cambio de tus condiciones... Y es por eso que él incita más fácilmente a que la gente se mueva por sí misma. Pero Manú Chao, su marketing, te podría hacer creer que él te está representando, con alta voz, tenacidad y que eso tiene alcance y posible resultado. No te quejas, porque él lo está haciendo mejor en nombre tuyo.

Resumiendo: Santaolalla es el agente inmobiliario que te compra la casa o terreno mientras que vives ahí, y Manú Chao es el guardia de la playa que te promete salvar cuando las aguas están turbias y la bandera está... roja.

¿Se siente a gusto con la etiqueta de “Cumbias lunáticas”? Usted fue uno de los primeros en acuñar el término. ¿Fue una autoproclamación o un compromiso que alguien le puso?
A quien en la Unesco llaman el “Gran Gallo Despertador de las Cumbias Lunáticas y Experimentales” -es decir, yo- inició en el año 2000 el pensamiento, la historia, los precedentes, los clásicos y las leyendas, no cabe duda. Para eso hay que leer, por ejemplo, “La Lenta pero Incesante Degradación de las Cumbias Lunáticas”, de Ariel Goldsinger, libro que salio en el 2002 y que venía con un CD preciosamente bizarro. Es sobre el Padre Teresa, Hygienica Gonzalez y este servidor, el humilde pero exagerado.

¿Cómo fue la experiencia de filmar a Joy Division?
Era Año Nuevo y pocos meses más tarde, Ian Curtis, el cantante, se suicidó (mayo de 1980). Yo le ofrecí la película a los demás músicos, para uso con pudor y exclusivamente personal. No quería que mis filmaciones fueran fuente de idolatría por alguien que se quitó la vida en miseria de amor. Pero explotaron el material en contra de mis deseos, razón por la cual lo suicidaron de nuevo.

¿Cómo es la peluquería que va a montar en La Residencia en Bogotá?
Siempre me fascinó la peluquería porque ahí está Dalila con las tijeras y el Sansón a su merced, con un mantel para pelos alrededor del cuello. Te hipnotizan con conversaciones completamente sub actuales como fútbol, familia, talco y shampoo, y mientras  te cortan el pelo. Cuando está listo te dicen “Mira”, ¡y te ves en el espejo y pareces un pimpollo aplastado para la primera comunión! Durante el primer concierto (el 14 de noviembre) la gente podrá reservar un sitio en la peluquería, que estará sobre el escenario y en la cual unas peluqueras amables cortarán el cabello con amor y gratis. Tenemos que lograr que las tijeras bailen al compás de la humanidad a pesar de la distorsión.

Dick El Demasiado en La Residencia
Cra 17 N. 39–42, barrio La Soledad. Teléfono: 2431117
14 de diciembrebre. Dick El Demasiado y el Primer Festicumex Infantil Anti-Pochongo.

Chucky García | Shock.com.co

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