Alimentándose con las inigualables voces de Petrona Martínez, Toto la Momposina y Etelvina Maldonado, la marimba embrujada del maestro Gualajo y las tamboras incesantes de Socavón, un grupo de músicos de sangre, color y ritmo del pacífico, desde hace aproximadamente dos años se vistieron de música y concibieron Mamajulia y los sonidos ambulantes.
Una fórmula matemática exacta que combina ritmos típicos del folclor colombiano con otros beats ambulantes provenientes del mundo entero. Un mutante gitano sonoro que gatea, camina y corre por entre playas, selvas, carreteras, calles y zaguanes del país.
Mamajulia nació en el centro urbano de Cali, sin embargo, sus raíces conceptuales y humanas son originarias de zonas y municipios contiguos a la ciudad. En sus composiciones la banda consigue reflejar las historias que se encuentran al doblar la esquina esperando por ser contadas; es una expresión clara del sentir y vivir colombiano; es borojó, pura vitamina y swing; es el fruto del amor; es currulao, funk, porro chocoano, reggae, aguabajo, rap, puya, rock y cumbia.
Mamajulia y los sonidos ambulantes es más que una simple, tibia e insípida fórmula comercial, es un menjurje casero que mezcla talento y tumbao para curarle e alegrarle el corazón a quien lo oiga.
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