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La serie cómica animada que hace ya unos buenos años conquistó a gran parte, y se hizo odiar de otros tantos colombianos, estrena una nueva temporada en formato DVD.
El aficionado fiel al Deportivo Cali y su sabiondo compinche, mientras abusan del cerdo para divertirse un poco, son invitados al lanzamiento de Siriri tv, una puesta en escena irreverente en los canales de televisión nacionales. Al conocer el producto y a sus realizadores, y siendo ellos parte de la influencia creativa de esta nueva institución, ponen en duda la definición y uso del término irreverencia en Chibchombia. “Mirando la tele, paraíso del ocioso... delicioso”.
Martín vuelve de vacaciones de Cali, su ciudad natal, dándole a Santiago el tema de entrada para su siguiente programa, las ferias y fiestas chibchombianas. El recorrido empieza por la tierra donde las mujeres son como las flores, la cabalgata y el aguardiente son los mejores ingredientes y los balazos traquetudos retumban en medio del jolgorio bajo un sol incesante. Luego se pegan un saltico hasta Barranquilla para conocer el carnaval en donde ricos y pobres (ricos con ricos y pobres con pobres) “se maman cantidades inimaginables de ron”. El viaje finaliza en el carnaval de blancos, negros, carioca y betún en la casa del Deportivo Pasto. “Aquí estamos, y aquí nos quedamos”.
Paseando en buseta por las vías de la corrupción nacional, observando el modo en que el país y sus recursos son descuartizados por los mandatarios, para obtener su tajada de cada chanchullo, Martín y Santiago ponen al descubierto el modus operandi en que es controlado y manipulado el pueblo a punta de sancocho y aguardiente, todo bajo el brazo protector de ASOCHANCHIBCHA, la asociación Chanchullera Chibchombiana. “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.
Al encontrarse atrapados en el tráfico Martín y Santiago oyen a lo lejos las promesas del senador Moreno de Cara postulándose a la Presidencia. Inmediatamente después de criticarlo y vestirlo de payaso con sus palabras, son sorprendidos por un sueño en vida que los lleva a recrear lo que sería su mandato. Caos, estupidez y unos juegos olímpicos en Chibchombia, representados por un burro como mascota, que resultan ser una total pesadilla. “Ya regresamos con esta payasada”.
Martín de Francisco y Santiago Moure no pasan de moda y para rematar siguen haciendo de las suyas.