Si hay futbolistas que no duermen nunca más tranquilos luego de errar un penal, es de suponerse que pasa lo mismo con los que 'se comen' un rebote que surge luego del cobro de un penal. El protagonista de esta historia, Ryan Henderson, futbolista del Linfield irlandés, quien luego de una pena máxima mal cobrada y atajada por el portero rival, pudo corregir la jugada, pero con tan mala fortuna que desperdició un gol hecho. Seguramente no es el hombre de confianza en el área.